Cómo Osbeida Álvarez descubrió su pasión por la composición en The People's Music School

Osbeida Alvarez creció en un hogar lleno de música en el vecindario de Back of the Yards. Ella y sus tres hermanos comenzaron en la música desde muy pequeños y, con el tiempo, todos llegaron a The People’s Music School, donde avanzaron rápidamente al programa SLAM.

Dando un salto hacia esta primavera: Osbeida se graduó de North Park University con una licenciatura en Composición Musical. Ella le da el crédito a The People’s Music School por haberle brindado la oportunidad de explorar la composición y permitirle profundizar en este arte.

Ampliando sus horizontes musicales

Osbeida toca el piano en un concierto virtual de TPMS junto a sus hermanos: María, José y Emely.

Osbeida estaba en su primer año de secundaria cuando ella y sus hermanos menores se unieron a The People’s Music School. Tras haber tocado el piano en la iglesia de su comunidad durante varios años, ya contaba con una base musical, pero estaba entusiasmada por ampliar sus horizontes en People’s.

“Buscaba tocar un instrumento que fuera algo nuevo para mí”, recuerda Osbeida. “Tuve la oportunidad de probar diferentes instrumentos, y recuerdo que mis tres opciones principales eran el clarinete, el trombón y el oboe. Al final, elegí el oboe”. 

Tras decidirse por uno de los instrumentos con mayor fama de dificultad, Osbeida reconoce a sus maestros de The People’s Music School por animarla a llevar su educación musical al siguiente nivel. 

Ella recuerda la paciencia y los altos estándares que sus maestras Allison Rye y Megan Robbins aportaban a cada clase. Su apoyo la ayudó a desarrollar confianza y a progresar como oboísta, adquiriendo a la vez la disciplina necesaria para triunfar en la música.

Descubriendo una pasión por la composición

Osbeida después de su recital de graduación en North Park University con sus antiguas maestras y mentoras de TPMS: Megan Robbins, Allison Rye y Krystal Miranda.

Cuando las clases de The People’s Music School pasaron a ser en línea durante la pandemia, Osbeida encontró una oportunidad para profundizar en una de sus grandes pasiones: la composición musical. 

“De hecho, la Dra. Megan me animó a entrar a la clase de composición musical, ya que había compuesto una pieza en mi clase de teoría musical y a mi maestro pareció gustarle mucho”, comparte. 

“No me molestaba presentarme en vivo, pero siempre me gustó más estar detrás de escena. Y además, no hay muchas mujeres compositoras, ni compositores de origen mexicoamericano; al menos no de la misma forma en que conocemos a los compositores clásicos de siempre. Eso hizo que quisiera ser compositora aún más”.

Convirtiéndose en narradora de historias a través de la música

Con el aliento de los artistas docentes y exalumnos de TPMS, Osbeida terminó postulándose a North Park University para estudiar composición musical, y recibió una beca que cubrió casi la totalidad de sus estudios.

Osbeida se sumergió de lleno en el proceso de composición, contando con el apoyo de un profesor en particular, el Dr. McBride, quien le enseñó estrategias prácticas para capturar ideas musicales antes de que se desvanecieran.

“Tenía tantas ideas que no sabía cómo plasmarlas en la música”, explica. “El Dr. McBride me enseñó a grabar cada idea. Si estás tocando el piano y se te ocurre algo, grábalo para no olvidarlo”.

La narración de historias sigue siendo el eje central del proceso creativo de Osbeida. Al componer, suele imaginar personajes, emociones o escenas a las que sus músicos puedan dar vida. Se inspira en algunas de sus bandas sonoras favoritas de películas y videojuegos: How to Train Your Dragon y Undertale. 

“Me encanta componer en todos los géneros, pero las canciones de cuna y las bandas sonoras para películas suelen ser lo que más escribo”.

Osbeida también lleva estas historias a sus ensambles. A veces incluye anotaciones lúdicas en sus partituras, animando a los músicos a tocar “como un hada” o “como un viejo gruñón” para despertar su imaginación.

El camino por delante

Esta primavera, Osbeida se graduó con un título en composición musical, un logro que tiene sus raíces en las bases que construyó en The People’s Music School. Y por delante, tiene grandes sueños. 

“Me encantaría tener diversos tipos de trabajos y experiencias en la composición”, comenta. “Ya sea enseñando composición, componiendo música para un videojuego o una película independiente, o incluso trabajando para una empresa más grande creando sus bandas sonoras”.

Pero sus aspiraciones no se detienen ahí. 

“De hecho, tengo planeado hacer una maestría en Gestión de Organizaciones Sin Fines de Lucro en North Park”, dice. “Así, si en el futuro quiero crear mi propio programa o empresa, tendré los conocimientos para hacerlo”.

Consejos para jóvenes músicos

Al recordar sus primeros días en The People’s Music School, Osbeida evoca lo formativas que fueron sus experiencias y les recuerda a los estudiantes más jóvenes de TPMS que aprovechen cada oportunidad. 

“Disfruten sus momentos y creen hermosos recuerdos en el programa”, expresa. “Incluso si no planean estudiar música en el futuro o conseguir una beca universitaria en esta área, habrá muchísimas partes del programa que van a disfrutar. Especialmente las amistades y los recuerdos”.

¿Y qué consejo tiene para los aspirantes a músicos y compositores?

“Dejen crecer su creatividad”, aconseja. “No pasa nada si hay a quienes no les gusta su música, porque siempre habrá personas a las que sí”.

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